Muchas personas por voluntad propia, van muriéndose día a día acentuadamente, como esas plantas sin agua, que terminan secándose.Son muchos los motivos que afectan a estas personas, que en realidad son personas débiles, mal formadas por su entorno familiar y que por lo tanto, arrastran traumas desde la infancia.
Me refiero a aquellos que tienen un especial miedo a la muerte y viven manipulándose en función de su obsesión. Todos de alguna manera le tenemos miedo a la muerte, pero no vivimos como aquellos, pensando en ella, pues caminan pendientes, luchando contra la sombra de la muerte, intoxicando su mente y espíritu, perdiendo energías que bien podrían utilizarlas en vivir, no en morirse.
Aceptemos los hechos y mas bien pidamos y acentuemos a fin de conseguir un buen morir, con valentía y paz.
Recordemos que morir, cristianamente, lejos de la comprensible y humana pena, es toda una alegría, pues es empezar a vivir con felicidad eterna.
Me refiero a aquellos que tienen un especial miedo a la muerte y viven manipulándose en función de su obsesión. Todos de alguna manera le tenemos miedo a la muerte, pero no vivimos como aquellos, pensando en ella, pues caminan pendientes, luchando contra la sombra de la muerte, intoxicando su mente y espíritu, perdiendo energías que bien podrían utilizarlas en vivir, no en morirse.
Aceptemos los hechos y mas bien pidamos y acentuemos a fin de conseguir un buen morir, con valentía y paz.
Recordemos que morir, cristianamente, lejos de la comprensible y humana pena, es toda una alegría, pues es empezar a vivir con felicidad eterna.
El desaliento es una debilidad humana, una decadencia, jamás desfallezcamos frente a las dificultades porque si bien es cierto que en el gran escenario de la vida se presentan éstas a los ojos y realidad de la gente bajo aspectos distintos, también es cierto que en un preocupante porcentaje de casos el horizonte de las personas se tiñe del color que las personas quieren.
Hacer lo que tenemos que hacer. Conozco a personas que 



